El estado de tu piel empeora con el estrés.

La piel, principal barrera al medio externo, está sujeta a deterioro por trastornos dermatológicos, condiciones ambientales y el proceso de envejecimiento intrínseco.

Este daño tanto a la estructura como a la función puede ser acelerado por el tabaquismo, el consumo de alcohol, el estrés y la exposición crónica al sol (componentes extrínsecos).

En respuesta al estrés, el factor de liberación de corticotropina inicia una cascada de eventos que terminan en la liberación de glucocorticoides (GC) de la corteza suprarrenal. Los GC son capaces de afectar la calidad de la piel a través de la modulación del sistema inmunológico.

A corto plazo, la liberación de GC puede jugar un papel clave en la supervivencia de un organismo, pero su exceso puede llevar a efectos negativos en casi todos los tejidos y acelerar el proceso de envejecimiento empeorando la cantidad y la calidad del colágeno en la piel, favoreciendo la aparición de arrugas, falta de hidratación y luminosidad.

Es muy importante mantener hábitos saludables; hacer ejercicio, mantener una dieta variada y equilibrada, tener un sueño reparador y mejorar nuestra organización de horarios para poder combatir con efectividad el estrés diario que puede pasar factura a corto y largo plazo.